Millonario...
¿Alguna vez has divagado durante minutos con el pensamiento: Si yo fuera millonario...? Yo sí, lo he de confesar... He suspirado y hecho asombrosos planes pensando en qué haría si hipotéticamente, yo recibiera una herencia, o si tuviera más de 8 ceros después de un 1 en mi cuenta bancaria, o si ganara un premio millonario... Creo que me entienden, todo lo que fantaseamos al decir: "...si yo fuera millonario...".
¿Es el dinero motivo de felicidad? Por supuesto que sí. No puedo ser hipócrita y decir que no. Con dinero podría resolver un montón de vicisitudes presentes y hasta futuras; sin embargo, el tener mucho dinero ¿debería ser el todo del hombre? La respuesta es un rotundo NO. Si tener dinero significa privarte de una sonrisa, caricia o palabra de tus seres amados, ¿para qué tener todo el dinero del mundo? Si tener dinero significa perder la salud por el estrés, la ansiedad y la codicia, ¿vale la pena acumular riquezas?
Soy partidario de que siempre se puede estar mejor de lo que se estuvo ayer, que el problema no es el dinero sino "el amor" al dinero, o sea, la codicia y el egoísmo.
Hoy en día, no tengo más de 8 ceros después de un 1 en mi cuenta bancaria, no creo estar nominado a una jugosa herencia, ni mucho menos, puedo soñar con un premio millonario, pero "aunque usted no lo crea...", soy MILLONARIO, y sin que suene a cliché, mis riquezas reciden en el amor incondicional y abnegado de mi madre, hermana y sobrina, residen en amigos que son más familia que muchos parientes de sangre, residen en compañeros de trabajo que con su apoyo, regaños, discusiones y colaboración me hacen sentirme y saber útil.
Mis riquezas residen en alguien que me amó y me enseñó a amar, y aunque ya partió al cielo, su recuerdo me acompaña todos los días.
Mis millones reciden en el aire y pulmones que me ha dado Dios para respirar, residen en mis pupilas que me permiten capturar en la mente la hermosa naturaleza que me regaló el Creador, residen en esta mi piel, que me permite sentir y disfrutar de una caricia, de un beso, de un apretón de manos, de un afectuoso abrazo, residen en mi cerebro, en mis emociones, en mis sentimientos, en mis impulsos y en mi fe, sí en mi fe: Fe en que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, fe en que algún día veré mis sueños hechos realidad, fe en la gente, fe en que con mi vida o con mi muerte, alguien puede motivarse a luchar...
Amigos y amigas... ¡Soy MULTIMILLONARIO!
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